Theme Layout

Boxed or Wide or Framed

Theme Translation

Display Featured Slider

Featured Slider Styles

[Boxedwidth]

Display Grid Slider

No

Grid Slider Styles

Display Trending Posts

Yes

Display Author Bio

Yes

Display Instagram Footer

yes

Dark or Light Style

light

viernes, octubre 23, 2015

Arcos de Valdevez, una tarde en el corazón del Alto Miño #PortoeNorte, off-route pero conectada


arcos de valdevez portugal


En estos últimos meses, aprovechando las tardes de los sábados para hacer una "escapadita" con el coche (sí, es un poco triste pero últimamente miro más a la pantalla del móvil que a la de la cámara...), he tenido la suerte de poder disfrutar de algunos de los pueblos y villas más bonitos del norte de Portugal.

Pero la elección no ha sido fortuita: la adicción a la cacharrería me ha impedido coger un mapa y señalar al azar el destino. A una hora y media de distancia máxima de mi casa y con una frontera por medio, han ganado los sitios con Wifi. Y no, no me refiero a wifi en las cafeterías, esa que cuando la pides nadie se sabe la contraseña o no funciona ... Me refiero a wifi gratis de verdad, de la que se te conecta el móvil porque sí con solo pasar por delante de una plaza.


Uno de estos fantásticos lugares es Arcos de Valdevez, a 90 km (mal medidos) de Porto y de Vigo. Frontera con Ponte da Barca, Monçao, Ponte de Lima y Paredes de Coura (todos ellos recomendables aunque con poca wifi) y con un buen trozo del maravilloso Parque Nacional Peneda Gerês (con menos wifi todavía).

Por qué visitar Arcos de Valdevez


Esta pequeña ciudad del norte de Portugal es un lugar clave en la historia de España y Portugal. A pies del río Vez, en el año 1141, el Reencuentro de Valdevez entre las tropas de Alfonso VII del reino de León y Alfonso Henriques supuso el último empujón hacia la consagración del reino de Portugal. Dicen que que la lucha fue tan encarnizada, que las aguas del río Vez se volvieron rojas.


 
 

No sé si sería verdad (en el tema turístico a veces se exagera), pero lo cierto es que ha jugado un importante papel como vía de paso desde el sur de Galicia al norte de Portugal, incluyendo una variante del Camino de Santiago. Hoy en día ha perdido peso frente a las cercanas Braga o Viana do Castelo, pero conserva su encanto, con numerosas casas señoriales, torres, templos de diversos estilos y sus puentes medievales.

Qué ver en Arcos de Valdevez


Empezando por el río y su famoso puente sobre el río Vez, la ciudad crece dibujando dos márgenes desiguales. El de la izquierda (mi izquierda, bueno, las casas que se ven en la foto de arriba), más pequeña, con un interesante cruceiro del Senhor dos Milagres y la Iglesia de S. Paio de los siglos XVIII-XIX.




A mi derecha, se levanta una villa en dos niveles y muy fácil de ver. Las cuestas no son muy empinadas, está todo muy requeteconcentrado y el tráfico es de escaso a inexistente, así que se puede pasear con tranquilidad.

Nosotros empezamos por la calle que está a la izquierda de la oficina de turismo, que lleva a la Iglesia y al crucero de la Misericordia.

Continuando por la misma calle, se llega a la plaza donde está la Iglesia de Nuestra da Lapa, del siglo XVIII. Es una de esas iglesias que desde fuera parece que no tiene la forma correcta. Con muchas curvas y medio torcida hacia un lado en pleno cruce de caminos.

En la misma plaza, en frente, la fuente no es una simple fuente. Es una de esas cosas del siglo XX entre originales y horteras: un reloj de agua. 




A la derecha de la iglesia, baja una calle más bien corriente. Pero en su lado izquierdo se encuentra el monumento más antiguo de la ciudad.

Sin indicaciones casi pasa desapercibida, pero la Capela de Nossa Senhora da Conceição lleva aquí probablemente desde el siglo XIV. Medio románica medio gótica, me parece casi un milagro que esta capilla funeraria, abandonada desde el siglo XVIII, haya sobrevivido a la especulación inmobiliaria, las guerras y el paso de los años.

Aunque para eso Portugal es algo distinto a nosotros. Casi vacía, merece la pena entre tanta casa de los ochenta. Y, además, en frente hay un local bastante peculiar donde tomar un vino #nodigonáylodigotó



Continuando por la misma calle, se llega a la Plaza Municipal (la del ayuntamiento, vamos). Y aquí está el elemento que más orgullo causa al parecer entre los habitantes del lugar: la picota del siglo XVI o Pelourinho (declarado monumento nacional), de estilo manuelino.

La verdad es que no soy muy de picotas y la foto de fondo me parece más interesante: la Igreja Matriz, del siglo XVII, con sus puertas de hierro forjado y la decoración exagerada del interior. Pero también es verdad que tengo una ligera obsesión con las puertas, así que algo tendrá que ver...






Estamos en la parte más alta de la ciudad y las vistas merecen la pena. Pero también la Igreja do Espírito Santo (peor conservación, aunque debió de ser espectacular en su momento) y la Casa das Artes o Casa do Terreiro, del siglo XVIII-XIX.

Os diría que me encantó la segunda, pero estaba cerrada. Sí, soy medio prima de Murphy, el de la ley, y tiendo a llegar a los sitios cuando cierran o cuando acaban de cambiar el horario o el día antes de que lo hagan... Pero si la señora de Turismo (la única oficina abierta que he pillado en todo el verano) dice que merecen la pena los murales yo le creo. Así que todos a ver los murales de la biblioteca municipal de la Casa do Terreiro.

Hay mucho más: edificios como la cámara municipal, el balneario (moderno) o los cientos de esculturas en las rotondas, plazas y jardines. Aunque se van acercando al modernismo y van perdiendo el estilo decadente y tranquilo de este Arcos de Valdevez que me encanta.



Y por último, ya que hablamos de Murphy, nota mental: si te encuentras una señal pintada como esta, ignórala, la han pintado por algo.

Sí, pone que hay 35 kilómetros a Monçao, pero deben de ser a la frontera, porque el camino es laaaaaaaaaaargo como un día sin pan (y sin wifi) y más si llevas a los camiones de la vendimia delante. Al menos las vistas merecen la pena.



Imprescindibles muy cerca de aquí


Aunque sin wifi, son visita obligada ya que uno se acerca a estas latitudes: el pueblo de Soajo y sus numerosos hórreos (espigueiros en portugués) y el Santuario Nossa Senhora da Peneda, en pleno Parque Nacional de Peneda Gerês.

Eso sí, es mejor armarse de una paciencia infinita, porque es bastante normal que en una carretera minúscula flanqueada por muros de piedra y algún despeñadero, se te pare una vaca en frente y te toque esperar a ver a dónde quiere ir a pastar. Vaca, pero no la de los chocolates, una vaca de verdad, grande y con unos cuernos de miedo.

Son inofensivas, conste. Aunque yo por si acaso no me bajé del coche (de pedirle un permiso para sacar una foto, ni hablamos...)
Leticia Perez
0 Comments
Share This Post :

You Might Also Like

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja aquí tu comentario o tu pregunta, intentaré responderla lo antes posible (la publicación no es automática). Para consultas urgentes usa la opción de menú "Contacta Conmigo".

[name=Leticia Perez] [img=https://trucosviajeros.files.wordpress.com/2013/02/trucosviajeros.png?w=100&h=100] [description=Blogger de Viajes y Consultora de Marketing. Una viajera independiente que, de vez en cuando, viaja con amigos, familia y mucha otra gente interesante. ] (facebook=http://www.facebook.com/trucosviajeros) (twitter=http://www.twitter.com/trucosviajeros) (instagram=http://www.instagram.com/trucosviajeros) (pinterest=http://www.pinterest.com/trucosviajeros)

Follow @trucosviajeros